Platos perfectos para poderse chupar los dedos sin reparos

A todos nos gusta ir, de vez en cuando, a algún restaurante selecto de esos en los que la mesa se adorna con infinidad de cubiertos y copas. Son elegantes y se suele comer bien…pero no está bien visto chuparse los dedos. Tal vez no sea una costumbre bien vista, pero seamos sinceros, en ocasiones apetece poder comer con las manos sin que nadie nos mire mal.
Lo mejor de todo es que hay infinidad de lugares, infinidad de platos y de comidas pensadas, diseñadas y cocinadas específicamente para aquellos que prefieren utilizar los dedos como cubiertos y que no tienen reparos en chuparse los dedos. ¿Eres uno de ellos? Toma nota, se te va a hacer la boca agua solo con imaginarlo.
Hay países en los que comer con las manos es algo natural y bien visto, como Marruecos, la India, Etiopía o Méjico. De este último país lo más conocido sean, tal vez, los nachos o los tacos, seguro que los has probado.

¿Te imaginas comer alitas de pollo con cuchillo y tenedor? Complicado ¿No? Uno de los platos de cualquier restaurante americano que deberás comer con las manos sí o sí. Al igual que las hamburguesas, sin alguna vez has intentado comerte una con cubiertos te habrás dado cuenta de que es prácticamente imposible.

espetosNos quedamos en España para darte unas cuantas ideas. Si has estado en Málaga seguro que los conoces: los espetos. Se trata de sardinas insertadas en una caña y asadas. Y en la otra punta del país, en Galicia, nos vamos a dedicar al marisco, desde unos deliciosos percebes a unos bueyes de mar o unas nécoras.
Una curiosidad, los espárragos, incluso cuando estamos hablando de etiqueta en la mesa, se pueden comer con las manos. Y hablando de productos vegetales, si no has probado los calçots, son altamente recomendables…para comer con las manos, claro.

Estos son algunos de esos platos perfectos para comer sin cubiertos, para chuparse los dedos y, si es preciso, rebañar el plato.

Las migas

Las migas son unos de los platos con más historia de la cocina española, siendo también conocidas como migas ruleras o migas de pastor. Para ver sus orígenes, tenemos que tener presente cómo esta genialidad gastronómica, sencilla y deliciosa, está asociada a la trashumancia en las tierras de España; los pedazos de la miga de pan tostado componen el grueso de esta comida, que varía en sus ingredientes en función de la zona geográfica en la que se prepare.

Sin embargo, tal vez el origen de las migas esté en el periodo de Al-Ándalus, con el tharid musulmán como escenario; en los territorios cristianos de la reconquista, para diferenciar la comida de los árabes, se cocinaba añadiendo pequeños trozos de grasa de cerdo frita.

Hace siglos, las migas se utilizaban como una comida propia del desayuno, aunque sin embargo pasó posteriormente al almuerzo y una periodicidad semanal. Se trata de un plato castizo, saboreado por los paladares más exquisitos o por los humildes. Suele aparecer como tapa en multitud de bares de nuestro país; la popularidad de las migas es tal, que incluso se celebran fiestas monográficas y concursos anuales con este plato como protagonista, cocinado en sus diferentes variables.

Desde León hasta Andalucía, pasando por Murcia, la forma de cocinar las migas varía, pero el pan sigue siendo el eje indiscutible. Lo primordial para enfrentarnos al cocinado de un plato de migas es disponer de pan, mejor si es de días anteriores, que luego será troceado en una serie de pedazos, embadurnado en agua y cubierto de unos toques de sal; por otro lado, ha de ponerse a calentar el aceite. Como complementos del plato, deben freírse ajos y torreznos y agregarse piezas de chorizo. Finalmente, habrá que proceder a la mezcla definitiva, en la que el pan debe quedar suelto, bien frito y a merced del sabor del resto de ingredientes. Y una vez listas para servir, si las migas se acompañan de un buen vino, son un manjar todavía más exquisito.

Gastronomia castellana

La gastronomía española está llena de secretos y de matices en cada uno de los rincones y territorios que conforman el país. Tanto en el sur como en el norte, los paladares quedan a buen recaudo, fruto de una larga tradición de recetas que han ido transmitiéndose de generación en generación. Castilla y León es una de las comunidades españolas que continúa preservando la riqueza cultural y gastronómica de sus platos más emblemáticos.

En la comarca de la Maragatería, en la provincia de León, se continúa cocinando uno de los platos con más enjundia del país, el cocido maragato. La historia de este plato nos lleva hasta los trabajadores del campo que antaño se alimentaban una sola vez al día en esos duros días de trabajo. Y es que el cocido maragato está compuesto por una serie de ingredientes de clara evocación campestre.

Para la correcta puesta a punto del cocido maragato deberemos contar con sopa, berza y garbanzos. Pero hasta siete carnes han de dar sentido a esta comida, toda una seña de identidad en poblaciones de León como Astorga, Santiago Millas o Castrillo de los Polvazares.

Como característica, este cocido debe servirse con las carnes en primer lugar, con las verduras a continuación y con la sopa en última instancia. A la hora servirlo, hay que recordar los tres vuelcos y que se sirve al revés. Se cocina de una manera lenta y afanosa; las carnes se cuecen, dando lugar esta ración al caldo que después dará lugar a la sopa, mientras que para el final debe quedar la introducción de los garbanzos en una estameña.

En lo que a la ración se refiere, en la actualidad se suelen combinar hasta doce tipos diferentes de carnes, apareciendo entre los ingredientes de la receta chorizo de fiesta, oreja de cerdo, morro de cerdo, paletilla de cerdo, carne de vaca, cecina, tocino, pizpierno, costilla de vaca o huesos de sustancia.

Literatura y gastronomia

Cada distinto lugar de la geografía española aporta su particular contribución a la gastronomía nacional con platos y recetas cargadas de historia y de tradición. Pero si queremos encontrar un plato español por excelencia, debemos viajar hasta la Mancha o releer la primera página de la inmortal novela de Miguel de Cervantes ‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’, donde se puede leer que Alonso Quijano comía los sábados “duelos y quebrantos”.

Pues bien, los duelos y quebrantos son un plato repleto de calorías que podrá dar a quien lo come la suficiente energía como para emprender la aventura que sea necesaria, un desayuno típico de cerrajeros Barcelona 24 horas. Entre los ingredientes que conforman esta delicia gastronómica española se encuentran un par de huevos, una cebolla, en torno a ciento cincuenta gramos de jamón, en torno a ciento cincuenta gramos de tocino o tocineta, medio chorizo de sarta y dos sesos de cordero como añadido optativo.

Los duelos y quebrantos suelen servirse en una cazuela de barro que aporta comodidad para quien lo ingiere, pero también una estampa castiza donde las haya. Lo primero que se debe hacer para cocinar este plato es trizar la cebolla en plumas y cortar en rodajas el ajo si optamos por agregarlo también; a continuación los pochamos.

El segundo paso sería rehogar durante unos minutos una serie de conglomerados que habremos hecho con el pochado anterior, con el chorizo, con el jamón y con el tocino, de manera que haya quedado todo bien prensado en una especie de cuadraditos; por otra parte, habrá que ir friendo los huevos. Más tarde, habría que distribuir todo lo frito en el plato y ponerle encima un huevo frito o dos.

Optar por añadir a la fritanga sesos de cordero cocidos y rehogados es otra posibilidad nada desdeñable, esta modalidad es la más deseada de cerrajeros Barcelona para comer en los días de mucho trabajo. El caso es tener como resultado esta especie de tortilla con potentes aditivos cárnicos, a la que bajo ningún concepto debe faltar un buen pan. Y si encima hay buen vino que acompañe, pues…

Gazpacho andaluz y Salmorejo

Al llegar el buen tiempo a nuestro país, hay una serie de alimentos y de platos que ganan peso en la mesa de cada caso o restaurante, aunque por supuesto también puedan ingerirse a lo largo de todo el año. El gazpacho andaluz y el salmorejo son dos de esos platos estrella que aparecen en el verano para introducirse en la carta de los españoles.

Y es que gazpacho y salmorejo comparten muchas cosas y tienen en común diversas premisas alimenticias; ambos son típicos de la comunidad de Andalucía y ambos tienen un carácter saludable para quien lo toma, pues también comparten los ingredientes principales.

Son comidas con una gran tradición; por ejemplo, los orígenes del salmorejo podrían hacer que tuviéramos que remontarnos hasta el neolítico, aunque es en el siglo diecinueve cuando empieza a cobrar las características que hoy en día lo hacen famoso, una vez que el tomate empieza a llegar con más fuerza desde América.

Quizá el salmorejo tenga una imagen más sofisticada que el gazpacho, pues suele ser más demandado en restaurantes y suele aparecer en más cartas como opción gastronómica. El salmorejo viene por lo general acompañado en su superficie de huevo duro, jamón y aceite de oliva; como variantes, puede llevar agregados gamba roja, sal marina, huevas de trucha o ternera.

Por su parte, el gazpacho tradicional acoge la presencia de alimentos como el pimiento, la cebolla o el pepino, que se añaden a la mezcla previa en la que se bate el tomate y se añade sal, ajo, aceite y vinagre, siendo la miga de pan el último toque distintivo. No obstante, la receta puede variar en función de la zona geográfica donde esta joya de la gastronomía española se prepare. El salmorejo, al carecer del pimiento, puede resultar un poco menos recomendable que el gazpacho en lo que al matiz de ser saludable se refiere, aunque la riqueza alimenticia e ambos platos es incontestable, cada uno con sus propias virtudes.

Reposteria ingeniosa para Halloween

La repostería y la gastronomía nos ofrecen a veces opciones culinarias realmente ingeniosas, novedosas y de un sabor exquisito. Es el caso, por ejemplo, del pastel de calabaza, en el que una combinación de ingredientes es capaz de entrelazar el sabor de lo dulce y lo salado.

Para proceder a la correcta elaboración de este pastel es necesario en primer lugar hervir la calabaza con la piel de limón y con la canela. A continuación habría que escurrir el líquido y poner el resultado en la batidora junto al resto de ingredientes; para enfrentarse al cocinado de este pastel hay que contar previamente con medio kilo de calabaza que no tenga piel, con medio vaso de aceite de girasol, con un cuarto de kilo de azúcar, con un cuarto de kilo de harina, con cuatro huevos, con un sobre de levadura, con un palo de canela y con un limón con piel que pueda ser rallado.

Una vez que el recipiente de la batidora tiene vez rejuntados todos los ingredientes en el meollo de nuestro futuro postre, procederemos a engrasar un molde en el que verteremos la mezcla, para posteriormente ponerla al horno durante una hora a ciento ochenta grados centígrados. Una vez que haya finalizado este proceso y los alimentos hayan quedado fríos, se quitará el molde y se añadirán los últimos toques del plato, que podrán ser al gusto del cocinero; podrían agregarse canela, azúcar glas, almendras, nueces…

Y es que el pastel de calabaza es un plato popular en todo el mundo; no obstante, se trata de un postre tradicional de los Estados Unidos de América que suele cocinarse cuando el otoño está consumiéndose y cuando el invierno se acerca. Es muy común cocinar esta maravillosa obra gastronómica de la repostería en festividades como el Halloween, el Día de acción de gracias o Navidad.

5 platos raros, raros ¿Te atreverías?

El mundo es muy grande y diverso y la gastronomía no es más que un reflejo de ello. Hay platos sabrosos, contundentes, sencillos y, en algunos casos, más que particulares, realmente extraños. Dejando a un lado los que tienen como ingrediente principal ciertos animalitos no demasiado agradables para la cultura occidental, vamos a ver algunos de los platos más extraños con los que nos podemos encontrar alrededor del mundo.

haggisComenzamos en Escocia, porque no hace falta ir a países exóticos para encontrar comidas extrañas. Aquí uno de los manjares típicos son los haggis ¿Preparado para conocer los ingredientes? Vísceras de oveja )es decir, corazón, hígado y pulmón) bien picadas y acompañadas con cebollas, zanahoria y especias. Puede ir embutido y se sirve acompañado de puré de patatas.
Seguimos en Europa, en la isla mediterránea de Cerdeña. Aquí hay un producto típico que es el casu marzu, un queso de leche de oveja infectado con larvas vivas de insectos. Las larvas se introducen en él porque así se consigue un mayor nivel de fermentación. Seguro que te lo estás preguntando…sí, se come con los gusanos.

lutefiskEn los países más al norte de Europa es típico el lutefisk, que se prepara con pescado blanco seco (generalmente bacalao) y sosa cáustica. Se prepara sumergiendo el pescado durante unos días en agua fría, luego unos más en una mezcla de agua y sosa, para volver a meterlo de nuevo solo en agua. Una preparación con la que el pescado aumenta considerablemente de tamaño.
Abandonamos Europa para ir a Asia, donde la gastronomía es bastante diferente. En el sudeste del continente es bastante típica una sopa llamada tiet canh. Está hecha de sangre tiet canhcruda, generalmente de pato o cerdo, y se puede acompañar de carne picada, vísceras cocidas y hierbas aromáticas. En Vietnam, Camboya y Filipinas el balut es un verdadero manjar ¿Qué es? Un huevo de pato hervido, pero no como los que estamos acostumbrados a comer, en este caso tiene embrión, primero se toma el líquido y luego se abre para comerse su interior.
Son solo algunos ejemplos, pero los gustos culinarios son tan variados que a lo largo del mundo se pueden encontrar infinidad de platos extraños y con ingredientes, incluso, sorprendentes.

Los utensilios de cocina más increíbles e inútiles que se han inventado

Cocinar es una delicia para algunos, una auténtica tortura para otros. Para todos se han inventado a lo largo de la historia toda un serie de aparatos y artilugios destinados a hacer a tarea más sencilla y mucho más rápida. Pero algunos de ellos acaban resultando un verdadero fiasco ¿Quieres conocer algunos de los aparatos más inútiles en una cocina? Es posible, incluso, que tengas alguno de ellos guardado en el trastero.

deshuesador de aceitunasPeladores de patatas, de cebollas, de ajos…a veces útiles, aunque en muchos casos acaba resultando más rápido coger el cuchillo y ponerse a pelarlos al modo más tradicional, como puede hacer cerrajeros Valencia 24 horas para abrir una puerta cerrada durante años.
Ahora vamos con los cortadores. Tal vez los de patatas sean de uso común ¿Pero y los de plátanos, tomates, fresas o champiñones? ¿Merece la pena comprar uno para cada alimento?
¿Y qué te parece un deshuesador de aceitunas? Utilidad tiene, claro, pero ¿cuántas aceitunas se necesita deshuesar en una cocina normal y corriente? Sin contar con que resulta mucho más práctico comprarlas ya sin hueso.

Como curiosidad está bien, que sea un instrumento útil es bastante más discutible: hablamos de los cascadores de huevos. Existen, sí, pero si mides el tiempo que tardas en colocar el huevo en el artilugio y accionarlo, te darás cuenta de que es mucho más rápido hacerlo como se ha hecho toda la vida: con las manos.

yogurteraMención aparte merecen los pequeños electrodomésticos. Quién no tiene escondida en algún armario una yogurtera o una licuadora, a ver, que están bien, pero no es útil tener supercachivaches en casa o en el trabajo, como algunos que ya han desechado cerrajeros Valencia por no ser lo mejor para hacer las labores de cerrajeria que tengan que hacer. Hoy en día la falta de tiempo hace que muchos de estos cacharros que hace años nuestras madres utilizaban a menudo hayan pasado al olvido. Si ya venden los productos hechos y, además, a buen precio ¿Para qué molestarse en hacer un zumo? El natural es más sano, evidentemente, pero simplemente al pensar que luego hay que limpiar el aparato a muchos se les quitan las ganas de hacerlo.

Todo ellos son utensilios que se idearon con la buena intención de hacer la cocina más sencilla, pero que por mil razones diferentes han demostrado no ser tan útiles como se creía.